El aumento del paro en julio confirma que el mercado laboral sigue marcado por la precariedad y la falta de estabilidad
La Unión Sindical Obrera (USO) señala que los últimos datos del SEPE vuelven a evidenciar un mercado laboral que crece sin ofrecer estabilidad real. Aunque la contratación indefinida sigue registrando cifras elevadas, el análisis del paro en julio muestra que buena parte de estos contratos apenas se sostienen en el tiempo: miles no alcanzan la semana de duración y muchos se extinguen incluso en las primeras 48 horas. A ello se suma que más del 40 % de los contratos indefinidos firmados en julio fueron a tiempo parcial, reflejando un modelo laboral que continúa apoyándose en la precariedad.
A esta fragilidad se suma un dato especialmente preocupante: el paro aumentó en julio, rompiendo la tendencia habitual de mejora asociada a la temporada estival. El incremento del desempleo evidencia que el mercado laboral sigue dependiendo de factores coyunturales y que la creación de empleo no está acompañada de una consolidación real. La rotación laboral continúa siendo muy elevada, con cientos de miles de altas y bajas en el mismo mes, lo que impide a muchas personas construir trayectorias laborales estables y dificulta el acceso a derechos como la conciliación, la protección social o la planificación económica básica.
La estabilidad laboral, aún pendiente
Para Joaquín Péréz, secretario general de USO, “estos datos muestran que los problemas estructurales del mercado laboral español permanecen intactos. La temporalidad encubierta, la parcialidad involuntaria y la alta rotación siguen siendo elementos centrales de un modelo que no garantiza empleo digno”.
Aunque las reformas recientes han modificado la apariencia estadística del mercado laboral, no han corregido las causas profundas de la precariedad. Pérez subraya que “la estabilidad contractual es esencial para la cohesión social” y recuerda que “un empleo que no permite vivir con seguridad no puede considerarse empleo de calidad”.
La USO reclama que se aborden de manera decidida estas debilidades estructurales, reforzando los mecanismos de control, garantizando la estabilidad contractual y promoviendo políticas activas que protejan a quienes sostienen el tejido productivo del país. Para Joaquín Pérez, “la mejora del empleo no puede medirse solo en número de contratos, sino en la capacidad de estos para ofrecer seguridad, continuidad y derechos”.
























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